El balance de competencias como técnica de inserción laboral

Las circunstancias actuales del mercado de trabajo y de la economía acentúan la importancia de conocer y enriquecer el propio potencial profesional de jóvenes o adultos parados ante el cambio en el que ya estamos inmersos. Debemos dejar de lamentarnos esperando que nos caigan las ofertas laborales. Los empleos  tal como hasta ahora las habíamos conocido han pasado a la historia. Las jornadas de 8 horas y los contratos fijos permanecerán pero para una inmensa minoría. ¿Qué hacer?

No podemos esperar que nuestras autoridades sean conscientes y nos solucionen el problema. Nosotros los ciudadanos debemos pasar a la acción, ¡ser proactivos!

Ante la evidente falta de formación de muchas personas, que desgraciadamente han caído en el desempleo, hay una metodología que contribuye a que los desempleados generen nuevas expectativas profesionales al margen de sus anteriores experiencias laborales.

” Un método de autoanálisis asistido de las competencias, de las actitudes, los intereses y motivaciones profesionales y del potencial de una persona en función de la puesta a punto por parte de la persona misma de su propio proyecto de desarrollo profesional, de inserción laboral o de formación ocupacional”. (Alberici y Serrera, 2005)

El Balance de Competencias es una acción que tiene por objeto permitir a los trabajadores analizar sus propias competencias profesionales y personales , así como sus actitudes y motivaciones, para definir un proyecto profesional.

Es una técnica basada en la autoevaluación, que supone la puesta en marcha de un proceso por el que se guía a la persona para que identifique, seleccione y se comprometa con aquellas opciones profesionales que resultan más coherentes al permitir a las personas tomar conciencia de sus propias competencias y motivaciones, facilitando el camino hacia la construcción de un proyecto profesional coherente con las oportunidades que ofrece el mercado de trabajo.

Si bien es una técnica propia de la orientación profesional, implica en sí misma una actividad evaluadora que puede canalizar hasta la incorporación al mundo laboral o el desarrollo profesional de jóvenes o adultos desocupados.

El balance de competencias supone la utilización de diferentes métodos de recogida de datos, incluyendo tests psicológicos, entrevistas, biografías o la observación en el contexto laboral, entre otros. A través de ellos, se recogen datos sobre la historia profesional de los sujetos, destacando sus experiencias profesionales y extraprofesionales, sus experiencias formativas, competencias adquiridas, intereses y motivaciones. En la elaboración del balance de competencias el sujeto aprende a describir y evaluar sus competencias personales, profesionales y sociales, ya elaborar proyectos profesionales que se basan en la comparación entre las competencias que posee y las exigidas por un determinado perfil profesional.

El proceso de balance permite a las personas colocadas o en busca de trabajo, sintetizar y obtener resultados referidos a los siguientes objetivos:

  • Actualizar las propias competencias.
  • Aprender a conocerse mejor.
  • Poner en marcha un proyecto profesional.
  • Definir los medios y las modalidades para realizarlo.

Para llevar a cabo el balance este se divide en tres fases:

1a Área. Acogida e información sobre lo que supondrá el proceso:

  • Se sustancia a través de la entrevista.
  • Se informa a la persona sobre las etapas y procedimientos del balance.
  • Se procura crear un clima de confianza.
  • Se verifica que la participación es voluntaria.
  • Se analiza la demanda a través de la explicitación de las motivaciones y expectativas.

2a Área. Profundización e investigación con ayuda del orientador:

  • Identificar y reconstruir los conocimientos , las habilidades y los recursos psicosociales…
  • Valorar los conocimientos y los recursos utilizables.
  • Analizar y valorar las competencias profesionales.

3a Área. Síntesis , devolución y conclusión del balance:

  • Se redacta una síntesis personal del proceso vivido.
  • Se explicitan al usuario los elementos significativos del balance.
  • Se redacta el proyecto profesional y el consiguiente plan de acción en forma de estrategias operativas, temporalización, modalidad e instrumentos.

Áreas que deben activarse en la realización del balance:

1a Área. El propio yo:

  • Biográfico: personal, educativo, profesional .
  • Ideal: el deseo, las expectativas.
  • Período de tiempo: pasado, presente y futuro.
  • Identificación de los conocimientos, de las habilidades , los recursos disponibles, de la experiencia, técnica y profesional .
  • Autoevaluación de las fortalezas , los puntos críticos y áreas que se desarrollarán.
  • Primera hipótesis de profesionalidad a profundizar.

2 ª Área. El ambiente:

  • Desarrollo del mercado de trabajo, visión de conjunto de las profesiones.
  • Prospectivas de futuro en base a estimaciones y procesos formativos profesionales.
  • Comprobación de los recursos personales y profesionales poseídos y contextos de aplicación.

3 ª Área. Hipótesis del proyecto y comprobación de su viabilidad:

  • Análisis y evaluación de las competencias en relación al diseño de las hipótesis proyectuales.
  • Comprobación de la viabilidad.

4a área. Proyecto y plan de acción:

  • Identificación de competencias transferibles y posibles áreas de desarrollo.
  • Reflexión sobre el proceso de balance y análisis de las fases intermedias.
  • Creación del proyecto de desarrollo profesional y puesta a punto del plan operativo.

Este instrumento no solucionará la situación de desempleo de todos los ciudadanos pero conseguirá que una buena parte de los que se acojan a estos programas verán como mínimo reforzada su autoestima como personas, descubriendo competencias y/o habilidades personales desconocidas, utilizables en este nuevo entorno profesional el cual demanda personas polivalentes cargadas con competencias transversales.
Manel Macià Martí

Director  en TALENTIA GESTIÓ