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Formación: único camino hacia la excelencia empresarial

Cuantificar los beneficios económicos de la formación en las empresas es difícil, pero sí, se puede, y es nuestro objetivo profesional, darlo a conocer.

No me refiero a los beneficios económicos directos que pueden llegar al 10% del importe de la formación en el impuesto de sociedades. Además de esto, los costes de la formación cuentan como gasto ofreciendo beneficios fiscales para la empresa en el impuesto de sociedades o irpf.

Quiero demostrar que un desarrollo de las competencias, técnicas o emocionales, incide en los resultados empresariales. ¿Cómo? Muy sencillo, y económico, si utilizamos los fondos a disposición de las empresas, como describía en mi anterior post:  Formación: clave en el crecimiento profesional y empresarial”. Un ejemplo.

  • Un empleado de base que tenga un trabajo mecánico y rutinario, se le puede formar en ergonomía o habilidades técnicas innovadoras, más saludables y eficientes, con las que puede llegar a los objetivos establecidos con menor esfuerzo al disminuir la fatiga, pudiéndose centrar el operario en una mayor observación de la calidad del producto, e incluso, aumentar la productividad.

formación único camino hacia la excelencia empresarialEl cansancio y la desincentivación causadas por la rutina se puede aliviar, proporcionando al empleado un entorno de trabajo en el que prime  un clima laboral  de motivación,  compromiso y satisfacción por el trabajo que realiza. La finalidad es hacerlo cómplice de los objetivos empresariales.

Es importante proporcionar al colaborador, asimismo, formación, en áreas que le supongan un desarrollo profesional, algo que se ha mostrado como una de las mejores vías para conseguir el compromiso de los colaboradores.

  • El supervisor o directivo de línea es el que debe satisfacer un clima laboral adecuado para que el empleado desarrolle  su labor con interés; la presión, los malos tratos, las coacciones o las vejaciones, no son, en absoluto, factores desarrolladores de un eficiente desempeño. Posiblemente alcanzarán las metas productivas  exigidas, pero los costes en absentismo y en “autismo” laboral, aunque han disminuido por el efecto de la crisis, no por un cambio en la gestión de personas, continúan siendo elevados si nos comparamos con países con altos índices de productividad.

Formar a estos responsables en competencias básicas, asertividad, autoestima o empatía, y en metacompetencias específicas, comunicación, orientación al cliente interno, colaboración o trabajo en equipo, son los fundamentos de una gestión de equipos en el que el compromiso y la motivación son los conductores del clima laboral.

  • Los directivos, gerentes o propietarios deben ser conscientes de que su papel va más allá de lo meramente administrativo o supervisor. Deben involucrarse en profundidad en el desarrollo de su activo más preciado: las personas. Aunque sea una empresa en la que la mayor parte de sus funciones productivas se realicen manualmente, como es el caso del ejemplo, sus autores son personas, que con mayor o menor formación académica, son las responsables de que el producto que el cliente adquiere cumpla con sus expectativas. Se  debe proporcionar al colaborador un entorno en el que desarrolle sus funciones con máxima comodidad emocional y física y es aquí donde la formación de los directivos en habilidades directivas, liderazgo, visión estratégica o conducción de personas, muestra su valor. La dirección debe garantizar a los directivos de línea o supervisores, la capacitación necesaria para el eficiente desempeño de sus cargos diseñados en torno a la misión, visión y valores establecidos.

Sabemos que hay empleados que rechazan o menosprecian la formación. Supervisores o directivos de línea incapaces para desarrollar competencias en Inteligencia Emocional. Directivos, gerentes o propietarios incapaces de reconocer el valor de las personas en la empresa, pero conseguir el cambio es relativamente fácil y económico.

Si tanto patronal y sindicatos accedieran al siglo XXI  y nuestros representantes políticos se olvidaran de promocionar políticas laborales a la americana, con las que se puede estar o no de acuerdo, pero con costes chinos, que es lo que pretenden, y se centraran en difundir los beneficios que las personas podemos aportar a las empresas, nos ahorraríamos ser los campeones en paro, horas perdidas por huelgas o absentismo, por ejemplo.

Manel Macià Martí

Director en TALENTIA GESTIÓ 

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